martes, 30 de marzo de 2010

Naturaleza muerta


Efímero como una frutilla cualquiera, 
cerrado como un kiwy,
de poca monta, cual fideos con manteca,
y trasnochado como un whisky.

(Supe que el insomnio era un hecho y bajé la guardia)

Luego me ví molesto como semilla de sandía,
inoportuno como soja envuelta en pan rayado;
adulterado como un dulce de bajas calorías,
y aguafiestas, como berenjena, envuelta en pan rayado.

Amargo como la radicheta,
pero mudo como el damasco.
Mortal como la acelga
y muerto como el churrasco.

¡Listo como el puchero!

Insípido como la lechuga,
quebradizo como el puerro,
derrotado como una uva,
desestimado como el berro.

¡Opaco como limón muerto!

Furtivo como el ajo,
lascivo como el maní,
imputable como los pickles,
regalado como el perejil.

Despreciado como el último pan lactal; Destruído como el primero.
Impuro como papa limpia; barato como papa sucia.

(Mi agonia quizás sea tan larga como la del zapallo)

¡ Aquella mañana me dormí tan acabado y triste que sólo imploré que no me crezca un gusano !
            JB

martes, 2 de marzo de 2010

Franca ENVIDIA


Osteocitos, osteoblastos, osteoclastos y algunas células osteoprogenitoras para tarso, metatarso y falanges.

Luego músculos varios: extensor largo de los dedos, gemelo, tibial, algunos de ellos.

Tendones (también varios) , quedémonos con el de Aquiles.

Tejido celular subcutáneo y piel; La más gruesa piel para pisar pisos.

Toda ésta organización da las gracias a una congregación vasculonerviosa que le otorga vida y movimiento.

¿ Y qué tan alto podes saltar festejando un nuevo par de zapatos ?

¿ Y cuánto tiempo pasará hasta que quieras saltar por otros ?

¿ Y cómo conseguir tanta satisfacción recubriendo dos veces un pedazo de cuerpo ?

Siento, como nunca antes, una envidia calamitosa.
                                 
JB

La tarde de las mil variantes


Sobre que no tenia una tarea sencilla aquella tarde, no tuvo peor idea mientras caminaba hacia su objetivo, que darle lugar a la inoportuna ocurrencia que lo llevó a pensar que el hombre, en cada momento de su vida, está a punto de perderlo todo. Y aunque podría haber formulado dicha hipótesis a la inversa, el miedo (que todo gobierna) no quiso que así fuera, y con un deseo agudo de ser tragado por tierra, continuó su camino.

Dos cigarros en cinco cuadras debe de ser mucho -pensó- y ese detalle también le recordó su estado de ánimo. No hay quién haya propuesto que en tales circunstancias lo mejor sea echarse atrás. Todos hablan en cambio de una valentía que dignifica, pero poco se dice de la honda e innegable angustia que padece el supuesto "héroe" vía a su destino. No puede uno actuar naturalmente cuando está apresado a un malestar de este tipo y mucho menos ser tan virtuoso como la situación lo requiera, o su imaginación lo exigiese.

Por lo tanto es plausible adjudicar estas proezas a la caprichosa y recíproca curiosidad por quien aguarda en una esquina nuestro arribo; a la imperiosa distracción del prejuicio (consecuente a la seducción) y a la humilde ternura con la cual pueda el pudor ser compartido.

Pensó también las mil variantes. Si ser puntual o llegar tarde. O temprano. Qué ponerse. Qué decir al saludar ; Una infinidad de pormenores que, claro, no quisiera nunca haber tenido en cuenta.

Esto debe sentirse así -se resignó iluso- y no tuvo más opción que librarse a lo que pudiese llegar a pasar, descargando toda fuerza e implorando toda fé en algún improvisado amuleto, que dentro de uno de sus bolsillos, sería su única companía.

                                                                                                            JBP 2/3/10